Actualidad

Inaugurado el Gran Museo Egipcio: la “cuarta pirámide” abre una nueva era para la egiptología

Felipe VI y la vicepresidenta Yolanda Díaz representaron a España en una ceremonia con casi ochenta delegaciones. El complejo, vecino a las pirámides de Guiza, reúne por primera vez la colección íntegra de Tutankamón y recibe a los visitantes con el coloso de Ramsés II.

Espectáculo de fuegos artificiales durante la inauguración del Gran Museo Egipcio, en El Cairo. — KHALED DESOUKI / AFP

Egipto ha estrenado oficialmente el Gran Museo Egipcio (GEM), un proyecto faraónico que culmina más de dos décadas de obras, contratiempos y expectación. La inauguración, celebrada a los pies de las pirámides de Guiza con un espectáculo de luces, drones y música, convierte al GEM en el mayor museo del mundo consagrado a una sola civilización y en el nuevo emblema cultural del país.

En el acto participaron 79 delegaciones internacionales, con decenas de jefes de Estado, realeza y líderes de gobierno. España estuvo representada por el rey Felipe VI y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, subrayando el peso simbólico y diplomático de la apertura.

El recorrido del visitante arranca en un gran vestíbulo dominado por el coloso de Ramsés II, que presenta el museo como una puerta monumental al pasado. A partir de ahí se despliegan galerías de nueva generación —conservación, educación y recursos digitales incluidos— que buscan acercar cinco milenios de historia a públicos de todas las edades.

La atracción estrella es la colección íntegra de Tutankamón, con más de 5.000 objetos reunidos y narrados en contexto por primera vez desde su hallazgo en 1922. El conjunto convive con otras piezas icónicas, como la barca solar del faraón Keops, y con una “gran escalinata” flanqueada por estatuaria que conduce hacia las salas permanentes y enmarca, al fondo, la silueta de las pirámides.

Levantado en una parcela cercana al medio millón de metros cuadrados, el edificio —diseñado por el estudio irlandés Heneghan Peng Architects— combina piedra y vidrio en una fachada facetada que dialoga con el paisaje desértico. Su desarrollo ha contado con amplio apoyo financiero y técnico de Japón, y un presupuesto superior a los mil millones de dólares. La apuesta no es solo museística: el GEM se concibe como palanca para relanzar el turismo cultural y diversificar la economía egipcia.