El goteo de droga en el litoral mediterráneo no cesa. Lo que comenzó como hallazgos aislados se ha convertido en un fenómeno que mantiene en alerta a las fuerzas de seguridad. La pasada noche, el mar arrojó a la arena de la playa de Malgrat de Mar (Maresme) un fardo que contenía 30 paquetes de un kilo de cocaína cada uno.

El descubrimiento fue realizado por un grupo de turistas franceses alojados en un camping cercano, quienes alertaron de inmediato al 112. Tras la llegada de la primera patrulla de los Mossos d’Esquadra, se activaron los equipos de orden público (ARRO) para acordonar y asegurar el perímetro hasta la retirada del estupefaciente. A la mañana siguiente, unidades marítimas y un helicóptero policial peinaron la zona sin encontrar nuevos bultos.
El sello del cártel: un mensaje póstumo
El detalle que conecta este hallazgo con episodios anteriores es el peculiar embalaje de la droga. Cada paquete de kilo está marcado con una estampa religiosa que muestra a Jesucristo junto a una Biblia, acompañada de una dedicatoria póstuma a un «compadre». Fuentes policiales vinculan esta simbología con las organizaciones criminales de origen colombiano, donde el uso de iconografía religiosa para sellar o camuflar la mercancía es una práctica documentada en múltiples atestados.
Un reguero de fardos desde julio
Este importante decomiso en Malgrat de Mar es la pieza más grande de un rompecabezas que las autoridades llevan semanas intentando armar. El primer paquete de esta misma remesa, idéntico en peso y sello, fue localizado el pasado 10 de julio en Alcossebre (Castellón) por una surfista.
A principios de agosto, la corriente trasladó el problema a la costa catalana. El día 10 apareció un kilo de gran pureza en Badalona, seguido de otro hallazgo en Tarragona tres días después, y un cuarto paquete en Sitges este mismo lunes.
La hipótesis principal de los investigadores
Aunque la aparición de fardos en las playas genera alarma social, las fuentes policiales consultadas apuntan a un origen puramente accidental. La hipótesis central de los investigadores descarta que los narcos arrojaran la carga deliberadamente para huir. Todo indica que se produjo un fallo logístico —probablemente la caída de varios fardos al mar— durante el peligroso transbordo de la droga desde un «barco nodriza» hacia las lanchas rápidas encargadas de introducir la mercancía entre Baleares y la costa catalana.