El índice de referencia para la mayoría de las hipotecas en España ha vuelto a encender las alarmas de los hogares. En su tasa diaria, el Euríbor ha superado la cota del 3% (3,003%) por primera vez en dos años, retrocediendo a niveles que no se veían desde septiembre de 2024. Este repunte responde a las turbulencias geopolíticas en Oriente Medio, que han encarecido la energía y amenazan con enquistar la inflación en la eurozona.

A falta de los últimos días de cotización para cerrar agosto, la media mensual apunta a consolidarse entre el 2,9% y el 3%, lo que supone un salto significativo frente al 2,85% registrado en julio. Los mercados dan por hecho que este escenario obligará al Banco Central Europeo (BCE) a endurecer su política monetaria en su próxima reunión del 10 de septiembre para contener una inflación que ya roza el 2,9% interanual.
El golpe a las hipotecas variables
El traslado de este repunte a los bolsillos de los ciudadanos será inmediato para aquellos contratos de tipo variable a los que les toque revisión anual. Tomando como referencia una hipoteca media reciente (175.000 euros a 30 años con un diferencial del 0,99%), la cuota mensual sufrirá un incremento aproximado de 87 euros. Esto se traduce en un sobrecoste superior a los 1.000 euros anuales, un impacto que castigará especialmente a los préstamos de constitución más reciente.
Efecto dominó: los préstamos a tipo fijo también se encarecen
El temor a la volatilidad está provocando un trasvase masivo de clientes hacia las hipotecas a tipo fijo y mixto. Ante este aumento de la demanda y la subida general de los tipos de interés, las entidades bancarias han comenzado a mover ficha para proteger sus márgenes comerciales.
Los analistas del sector inmobiliario advierten que la banca ya está ajustando al alza las condiciones de los préstamos fijos, que actualmente rondan el 2% o 2,5% para los perfiles más solventes, pero que podrían acercarse al 2,7% antes de que finalice el año.
Enfriamiento del mercado inmobiliario
Este escenario de financiación más restrictiva se topa con un mercado de la vivienda que ya acusa signos de fatiga. En el primer semestre del año, las compraventas experimentaron una caída del 2,6%. Los expertos financieros señalan que la pérdida de poder adquisitivo por la inflación, sumada al endurecimiento de los criterios bancarios para conceder créditos, dificultará aún más el acceso a la vivienda para las familias con menor liquidez, sin que esto garantice, por el momento, una bajada en los precios de los inmuebles.