Tribunales

La magistrada Biedma denuncia ante la Audiencia Nacional seguimientos y coacciones a la UCO durante el ‘caso David Sánchez’

Sede de la Audiencia Nacional en Madrid. La magistrada Beatriz Biedma ha comparecido ante el juez Santiago Pedraz en este tribunal para detallar el espionaje y las presiones sufridas durante su instrucción. | Imagen: Midir (cuadrado por Juan Pablo Arancibia Medina) / Wikimedia Commons.

La titular del juzgado de instrucción de Badajoz, Beatriz Biedma, ha comparecido este jueves como perjudicada ante el magistrado de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, en el marco de las diligencias que investigan una presunta trama de espionaje y acoso vinculada a la esfera política. Durante su declaración, la magistrada ha detallado los episodios de seguimiento personal y las presuntas injerencias que rodearon su investigación sobre David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, que culminó en condena.

En una comparecencia descrita por fuentes jurídicas como minuciosa y firme, Biedma ha ratificado que las coacciones nunca alteraron el rumbo de su instrucción procesal, aunque sí le generaron una profunda inquietud al evidenciar una vulneración sistemática de su privacidad y la de su entorno familiar.

Vigilancia encubierta y grabaciones subrepticias

La magistrada ha expuesto ante el instructor ejemplos concretos de las tácticas empleadas por la presunta red de acoso. Según su testimonio, personas no identificadas acudieron al colegio de sus hijas haciéndose pasar por un hermano suyo para interesarse por ella, mientras que otros individuos se personaron simulando ser su secretario judicial para fiscalizar sus horarios de entrada y salida; perfiles familiares y laborales de los que Biedma carece en la realidad.

El episodio que mayor alarma suscitó en la jueza ocurrió en el interior de su propio despacho. Durante una reunión profesional rutinaria, un abogado le mostró un vídeo grabado con cámara oculta en el que se la observaba recogiendo a sus hijas en el centro escolar. Esta revelación evidenció ante la magistrada que estaba siendo sometida a un espionaje continuado sin disponer de ningún tipo de protección de seguridad oficial.

La pista del narcotráfico y el clan de ‘Los Rochos’

La declaración también ha abordado una de las líneas de investigación más graves instruidas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil: los supuestos contactos de la trama con redes del narcotráfico local para atentar contra la integridad de la jueza. Un informe reciente de la Benemérita detalla mensajes explícitos entre los investigados, como la consigna de que «había que eliminarla» o que «a palos aprende el burro».

En este contexto, Biedma fue alertada sobre los movimientos del exmagistrado Luis Sáenz de Tejada —investigado por difundir más de un centenar de vídeos de descrédito contra ella—. Según las pesquisas, este habría contactado con Cintia Rocho, miembro de un conocido clan delictivo contra el que la propia jueza Biedma había dictado medidas procesales en el pasado.

Presiones a la cadena de mando de la UCO

En el ámbito estrictamente procesal, Biedma ha confirmado las graves disfunciones operativas durante el ‘caso David Sánchez’. Tras la filtración a los medios de un correo electrónico relativo a Begoña Gómez, los agentes de la UCO informaron a la jueza de que estaban recibiendo fuertes presiones por parte de sus superiores jerárquicos. Ante el riesgo de contaminación de las pesquisas, la magistrada emitió una orden directa a la unidad investigadora: cesar cualquier tipo de reporte a la cadena de mando sobre los avances del caso.

La estructura de la presunta trama

Respecto a la cúpula de la presunta red de hostigamiento, Biedma se ha desvinculado de cualquier conocimiento personal de Leire Díez, señalada por la investigación como una de las presuntas cabecillas de la trama junto al dirigente político Santos Cerdán. La jueza aclaró que su único conocimiento sobre Díez proviene de las evidencias de la causa, concretamente de un audio en el que esta solicitaba al empresario Joaquín Parra información comprometedora para dinamitar el prestigio de la magistrada.

Desde el pasado 16 de septiembre, Biedma ejerce la acusación particular en esta causa, tras argumentar que las campañas de seguimiento, las recusaciones infundadas y las denuncias públicas orquestadas han supuesto un perjuicio profesional, personal e institucional de extrema gravedad para el libre ejercicio de la judicatura.