Los demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de EE. UU. han desatado una tormenta política al publicar una serie de fotos inéditas que vinculan al fallecido magnate sexual Jeffrey Epstein con varias figuras poderosas, entre ellas el presidente Donald Trump y el expresidente Bill Clinton. Se trata de 19 imágenes reveladas este viernes –obtenidas de los herederos de Epstein– que forman parte de un enorme lote de 95.000 fotos entregado al Congreso. Las fotografías muestran a Epstein en fiestas privadas acompañado por personajes de alto perfil: Trump aparece rodeado de jóvenes, Clinton sonríe junto a Epstein, y también figuran otros como el exasesor de la Casa Blanca Steve Bannon, el magnate tecnológico Bill Gates, el exsecretario del Tesoro Larry Summers o el cineasta Woody Allen, entre otros. Aunque todos ellos ya habían sido relacionados previamente con Epstein, las nuevas fotos aportan una evidencia gráfica que reaviva las incógnitas sobre sus vínculos con el controvertido financiero.






El expresidente Bill Clinton (centro) posa sonriente junto a Jeffrey Epstein (derecha) y Ghislaine Maxwell (izquierda), en una foto recuperada del archivo de Epstein. En esta imagen, firmada por el propio Clinton, se ve al exmandatario en actitud distendida con Epstein y Maxwell –quien fuera cómplice de Epstein en su red de tráfico sexual, hoy condenada a 20 años de prisión. La publicación de este tipo de material busca “señalar a los hombres ricos y poderosos que pasaron tiempo con Jeffrey Epstein”, según explicaron los legisladores demócratas al difundir las fotos. “Estas inquietantes fotos plantean aún más preguntas sobre Epstein y sus relaciones con algunos de los hombres más poderosos del mundo. No descansaremos hasta que el pueblo estadounidense conozca la verdad”, declaró el congresista Robert Garcia, demócrata de alto rango en el comité. El lote completo recibido por el Congreso incluye miles de imágenes de propiedades de Epstein y de mujeres jóvenes en sus entornos, y los legisladores anticiparon que seguirán revelando más fotos en los próximos días y semanas para desvelar toda la verdad.
Donald Trump (izq.) conversa con Jeffrey Epstein (centro) y una joven invitada en una de las fiestas del magnate, según muestran las fotos divulgadas. En varias de las fotografías, un Donald Trump más joven aparece en eventos sociales organizados por Epstein: en una de ellas posa rodeado por seis mujeres muy jóvenes que lucen collares de estilo hawaiano (todas con el rostro censurado por el comité para proteger su identidad). En otra imagen se ve a Trump de pie junto a Epstein, charlando con una mujer rubia. Incluso hay una foto en la que el entonces empresario está a solas con una joven, cuyo rostro igualmente ha sido difuminado por precaución. Los congresistas demócratas remarcan que han ocultado cualquier rasgo que pudiera identificar a posibles víctimas, cumpliendo su compromiso de no causar daño a terceros vulnerables. Pese a ello, las imágenes ofrecen una ventana inédita a la cercanía que existía entre Epstein y ciertos miembros de la élite política y empresarial.
Otra de las instantáneas difundidas retrata al polémico exasesor presidencial Steve Bannon junto a Epstein. De hecho, Bannon aparece en al menos dos fotos: en una, Epstein está sentado tras un escritorio mientras Bannon, conocido ideólogo de la ultraderecha estadounidense, se sitúa frente a él; en otra, ambos posan juntos tomándose una selfie frente a un espejo. Estas escenas sugieren un grado de confianza entre Epstein y quien fuera uno de los estrategas de “Make America Great Again”. También figura en el lote una fotografía del cineasta Woody Allen, sentado en una silla de director mientras conversa con Epstein en un ambiente distendido. Allen, envuelto él mismo en acusaciones de abuso en el pasado, declaró recientemente que “nunca vimos a Jeffrey con mujeres menores de edad”, aunque admitió haber socializado con Epstein en círculos artísticos. Por su parte, el magnate Bill Gates aparece sonriendo al lado del príncipe Andrew de Inglaterra (hoy apartado de la vida pública precisamente por sus lazos con Epstein). En otra foto se ve al exsecretario Larry Summers a bordo de lo que parece un jet privado junto al propio Allen. Summers, exrector de Harvard, sufrió ya consecuencias profesionales tras revelarse sus intercambios de correos con Epstein, llegando a renunciar a cargos académicos y a ser expulsado de la Asociación Estadounidense de Economía debido a este escándalo.
Steve Bannon (izq.) reunido con Jeffrey Epstein (der.) en una escena informal, captada en una de las residencias de Epstein años atrás. La difusión de estas fotografías comprometedoras forma parte de una campaña de presión más amplia. Los demócratas en el Congreso –con apoyo incluso de algunos republicanos aislados– buscan arrojar luz sobre el caso Epstein y han criticado duramente la falta de transparencia en torno a las conexiones del financiero. “Es hora de poner fin a este encubrimiento de la Casa Blanca y hacer justicia a las víctimas de Jeffrey Epstein y sus poderosos amigos”, afirmó el congresista Garcia al anunciar la publicación de las imágenes. Del otro lado, los republicanos han desestimado la movida tachándola de maniobra sensacionalista: un portavoz del Comité de Supervisión, controlado por el GOP, acusó a los demócratas de “seleccionar fotos y editar información de forma sesgada para crear una narrativa falsa sobre el presidente Trump”, recalcando que nada de lo recopilado por el comité hasta ahora demuestra irregularidades o delitos por parte del mandatario. “Hemos recibido más de 95.000 fotos y los demócratas publicaron solo un puñado. La farsa de los demócratas contra el presidente Trump ha sido completamente desacreditada; nada en los documentos recibidos muestra alguna irregularidad”, denunció dicho portavoz en un comunicado contundente. Aun así, el interés público alrededor de estas revelaciones es innegable. Si bien las fotos no prueban la comisión de crímenes –y los involucrados siguen negando haber participado en los abusos de Epstein–, su contenido alimenta intensas especulaciones sobre lo que sucedía en las exclusivas fiestas del magnate. Por ejemplo, entre las evidencias gráficas aparece la imagen de unas cajas de preservativos “Trump” que se vendían como souvenir por $4,50 dólares, con el slogan “I’M HUUUUGE!” impreso en el paquete. Otras fotografías muestran la presencia de objetos sexuales como consoladores y mordazas en las estancias donde se reunía esta élite. La sola existencia de estos artículos, sumada a la actitud relajada de los poderosos retratados junto a Epstein, ha avivado el morbo y la preocupación de la opinión pública.
La controversia en torno a Epstein —acusado de pederastia y tráfico sexual de menores antes de su muerte en prisión en 2019— no ha dejado de crecer con cada nueva filtración. El presidente Trump, que en su día fue amigo íntimo de Epstein durante unos 15 años, había tomado distancia de él cuando empezaron a lloverle denuncias al financiero. Sin embargo, el mes pasado salieron a la luz cientos de correos electrónicos de Epstein que involucraban a numerosos hombres influyentes, y en tres de esos emails se dejaba claro que Trump conocía la trama de prostitución de menores; incluso Epstein llegó a afirmar en un mensaje que Trump “pasó horas” con al menos una de sus víctimas. Tras la indignación que causó dicha revelación, el propio Trump se vio forzado a respaldar medidas de transparencia: instó a los legisladores de su partido a aprobar una ley bipartidista para publicar todos los documentos confidenciales del caso Epstein. Dicha legislación fue ratificada el 19 de noviembre por el Congreso y firmada por Trump, obligando al Departamento de Justicia –encabezado por la fiscal general Pam Bondi– a divulgar antes del 19 de diciembre la gran cantidad de archivos relacionados con Epstein, una vez se editen para proteger la identidad de las víctimas y salvaguardar la seguridad nacional. En paralelo, varias decisiones judiciales recientes han allanado el camino para conocer la verdad: en la última semana, jueces federales en Nueva York y Florida ordenaron desclasificar documentos de los casos pasados contra Epstein y su mano derecha Maxwell, incluyendo transcripciones de grandes jurados de 2019 y de las investigaciones del 2005-2007. La Casa Blanca, por su parte, enfrenta ahora el inminente plazo límite para acatar la nueva ley y entregar todo lo que legalmente pueda hacerse público, incluyendo posibles evidencias que impliquen al propio Trump.
Con estos últimos acontecimientos, el llamado “caso Epstein” entra en una fase crítica. Las fotos divulgadas no hacen más que ratificar lo que ya se sospechaba: Jeffrey Epstein tejió una red de amistades e influencias que alcanzó a la cúspide del poder mundial. Si bien todavía no hay acusaciones penales contra figuras como Trump o Clinton derivadas de estas relaciones, la presión social y política para “saber la verdad” completa va en aumento. Los demócratas del Comité de Supervisión han prometido que “no descansarán” hasta esclarecer los hechos. La publicación de todos los archivos del caso Epstein, prevista en los próximos días, podría arrojar mucha más luz sobre qué sabían y qué hicieron realmente estos hombres poderosos en orbitra del financista. La nación entera permanece a la expectativa mientras este escándalo –que combina sexo, dinero y poder– sigue desplegando nuevas revelaciones.