Una sacudida sísmica de gran magnitud ha sumido a Colombia en una grave emergencia nacional. El temblor, de magnitud 7,4 y con un hipocentro localizado a 96 kilómetros de profundidad, ha golpeado con fuerza el centro y oeste del país, dejando un balance provisional que supera el centenar de fallecidos, numerosos heridos y severos daños en infraestructuras clave. Ante la dimensión de la catástrofe, el Ejecutivo colombiano ha procedido a declarar formalmente la situación de desastre nacional para agilizar la respuesta estatal y el despliegue de ayuda.

El epicentro del seísmo se ha ubicado en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, dentro de la región del Pacífico. Tras la primera y potente sacudida, la zona ha registrado réplicas de consideración que mantienen en alerta a los servicios de rescate. Aunque el temblor se ha llegado a percibir en 32 capitales de provincia —e incluso en países vecinos como Panamá y Ecuador—, el impacto más devastador se concentra en el Eje Cafetero y en la zona occidental.
Colapso de edificios y despliegue de emergencia
Las consecuencias estructurales son especialmente graves en ciudades como Cali, Manizales, Quibdó y Pereira, donde se reportan múltiples derrumbes. En la capital del Valle del Cauca, las autoridades locales evalúan daños críticos en más de una veintena de edificaciones, mientras que en Manizales el seísmo provocó el colapso de una de las torres de su histórica catedral.
Los equipos especializados de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) se han movilizado desde distintos puntos del país para intervenir de urgencia entre los escombros. El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, ha asumido la coordinación directa de las operaciones de auxilio mediante la activación de un Puesto de Mando Unificado junto a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
En cuanto a la movilidad y la logística, las autoridades de aviación civil han ordenado la suspensión temporal de operaciones en al menos siete terminales aéreas —entre ellas las de Pereira, Manizales, Quibdó y Armenia— para evaluar los daños en sus instalaciones antes de retomar la actividad con seguridad.
Repercusión regional y respuesta internacional
El impacto del movimiento telúrico traspasó las fronteras colombianas. En Panamá, el temblor provocó la evacuación preventiva de edificios en la capital y en provincias fronterizas como Darién, mientras que en varias provincias de Ecuador también se registraron vibraciones de consideración. Por su parte, la Autoridad Marítima ha descartado el riesgo de tsunami en el litoral del Pacífico.
La comunidad internacional ha comenzado a reaccionar ante el desastre. Desde España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha trasladado oficialmente el apoyo y la solidaridad del país con el pueblo colombiano y las familias de las víctimas en estos momentos de emergencia.