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Cadena perpetua para el fundador de Evergrande por el mayor colapso inmobiliario de China

El tribunal de Shenzhen ha dictado una de las sentencias económicas más esperadas de los últimos años: Xu Jiayin, fundador del conglomerado Evergrande, ha sido condenado a cadena perpetua. El fallo judicial, que marca el final definitivo del que fuera el símbolo del «milagro inmobiliario» chino, incluye además la privación de por vida de sus derechos políticos y la confiscación íntegra de su patrimonio.

El fundador de Evergrande, Xu Jiayin, durante la sesión del Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen en la que se dictó su condena a cadena perpetua. | Imagen: China News Service vía Wikimedia Commons (CC BY 4.0).

Durante el juicio celebrado en abril, el magnate de 67 años (también conocido como Hui Ka Yan) ya se había declarado culpable. La corte ha considerado probado que, entre 2016 y 2021, la cúpula directiva de Evergrande orquestó una falsificación contable a gran escala. Su objetivo era inflar el valor de los activos y ocultar un volumen masivo de pasivos.

La lista de delitos financieros es extensa: emisión fraudulenta de valores, captación ilegal de depósitos, sobornos para controlar instituciones financieras, desvío de créditos y apropiación indebida.

Multas millonarias y más de 50 directivos condenados

El impacto legal no se limita a su fundador. El conglomerado Evergrande ha sido sancionado con una multa de 8.820 millones de yuanes (aproximadamente 1.120 millones de euros), a los que se suman otros 7.000 millones de yuanes (unos 890 millones de euros) para su principal filial, Evergrande Real Estate. Además, la justicia china ha impuesto penas de entre casi dos y 18 años de cárcel a 56 personas vinculadas a la trama, incluyendo a cinco ex altos cargos del grupo.

De la cima de Asia a la bancarrota total

La condena cierra la biografía del que llegó a ser el hombre más rico de Asia. Nacido en una familia rural de Henan en 1958, Xu abandonó su empleo en una siderúrgica estatal para fundar Evergrande en 1996, capitalizando la agresiva urbanización del país. Su modelo de negocio se basaba en el apalancamiento extremo y la preventa de viviendas para financiar un crecimiento expansivo que abarcó desde vehículos eléctricos hasta la compra de equipos de fútbol.

En 2017, la revista Forbes valoraba su fortuna en más de 45.000 millones de dólares. Sin embargo, las restricciones al crédito impuestas por Pekín en 2020 dinamitaron su esquema financiero. En 2021, la compañía incurrió en impago con un agujero contable que superaba los 300.000 millones de dólares en pasivos, un colapso que culminó a principios de 2024 cuando la justicia de Hong Kong ordenó la liquidación formal de la empresa.