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Ofensiva de EE. UU. e Israel contra Irán: la presunta «muerte» del ayatolá Jamenei desata una crisis regional

La operación militar conjunta «Furia Épica» ha golpeado múltiples objetivos en territorio iraní. Mientras Washington y Tel Aviv anuncian haber abatido al líder supremo de Irán, Teherán desmiente categóricamente el deceso. El conflicto ya ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz y reacciones divididas en la comunidad internacional.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en una imagen oficial de febrero de 2026. (Foto: Khamenei.ir / Wikimedia Commons)

Una operación militar a gran escala liderada por Estados Unidos e Israel ha desencadenado una crisis sin precedentes en Oriente Medio, con el foco informativo centrado en el estado vital del líder supremo iraní, el Ayatolá Alí Jamenei.

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció a través de la plataforma Truth Social la «muerte» de Jamenei, asegurando que el ayatolá y otros altos líderes no pudieron evadir los sistemas de inteligencia y rastreo conjuntos. Por su parte, medios israelíes han respaldado esta versión citando a fuentes de seguridad que afirman haber mostrado fotografías del cadáver tanto a Trump como al primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu.

Sin embargo, la «muerte» del líder supremo no ha sido confirmada por el régimen iraní. En una clara contradicción con la versión estadounidense, el ministro de Exteriores de Irán, Abas Araghchi, ha negado el fallecimiento, asegurando públicamente que tanto Jamenei como el presidente Masud Pezeshkian han sobrevivido a los bombardeos.

Objetivos de la operación y balance en el terreno

La campaña militar, denominada «Furia Épica», se extenderá durante varios días y ha consistido en bombardeos sobre Teherán y otras ciudades. Los ataques se han dirigido a bases militares, instalaciones nucleares, residencias de altos cargos y, según los reportes, también han alcanzado infraestructuras civiles.

Los objetivos declarados por la Casa Blanca son:

  • Desmantelamiento armamentístico: Destruir el programa nuclear y los almacenes con más de 2.000 misiles balísticos de corto y medio alcance.
  • Cambio de régimen: Trump ha emitido un mensaje instando al pueblo iraní y a las fuerzas de seguridad a tomar el control del gobierno, ofreciendo inmunidad a quienes abandonen las filas de la Guardia Revolucionaria.

Sobre el terreno, la Media Luna Roja Iraní estima que 24 de las 31 provincias del país han sido golpeadas. El balance preliminar de la organización contabiliza más de 200 víctimas mortales y 800 heridos. Agencias internacionales como Reuters han confirmado, a través de fuentes oficiales, la muerte de otras figuras clave: el ministro de Defensa iraní, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur.

Represalias: drones, misiles y el estrecho de Ormuz

La respuesta de Teherán ha activado una serie de medidas con impacto regional y económico global:

  • Ofensiva militar: Irán ha lanzado ataques de represalia con misiles y drones contra bases estadounidenses e intereses israelíes en Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudí. El Mando Central de EE. UU. afirma haber interceptado la mayoría de los ataques, reportando daños mínimos.
  • Bloqueo energético: El régimen iraní ha cerrado el paso de buques por el estrecho de Ormuz. Esta medida supone un impacto severo para los mercados internacionales, ya que por esa vía transita el 31% del comercio marítimo mundial de petróleo.

Reacciones diplomáticas y crisis interna en EE. UU.

A nivel internacional, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró una reunión de urgencia en Nueva York. Rusia y China, aliados de Irán, condenaron los ataques como una «agresión no provocada contra un Estado soberano». En respuesta, el representante estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, defendió la intervención argumentando la necesidad de evitar que el régimen iraní obtenga armas nucleares, un argumento que recuerda a la justificación utilizada en la invasión de Irak en 2003.

En la política interna estadounidense, la operación ha suscitado una fuerte controversia legal. Legisladores demócratas y republicanos han denunciado que la ofensiva se ejecutó sin autorización del Congreso ni amparo de la Carta de las Naciones Unidas. Los líderes del Capitolio ya preparan una votación para reafirmar los poderes de guerra del poder legislativo y evitar una escalada prolongada.

Esta campaña militar se produce apenas nueve días después de que Trump inaugurara en Washington la «Junta de Paz», un organismo concebido como alternativa al Consejo de Seguridad de la ONU.