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El IPC se dispara al 3,6% en julio por el coste de la energía: Economía activa la cláusula de salvaguarda para el gasóleo

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado el cambio de tendencia en los precios: la inflación en julio ha roto la estabilidad de los últimos meses para escalar hasta el 3,6% interanual. Este repunte, una décima superior a las estimaciones adelantadas y la cifra más alta registrada desde mayo de 2024, tiene dos culpables principales: el encarecimiento de los carburantes y de la factura de la luz.

El encarecimiento de los carburantes ha sido uno de los principales motores del repunte de la inflación en julio. | Imagen: Ricardo Ricote Rodríguez (CC BY 2.0).

Tras mantenerse contenido en un 3,2% durante el segundo trimestre del año, el IPC definitivo de julio refleja el impacto de la retirada progresiva de las medidas ‘anticrisis’. Este paquete, respaldado por el Congreso a finales del mes pasado, comienza a dejar su huella en los bolsillos de los consumidores, en un ejercicio 2026 fuertemente condicionado por las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto en Irán.

El impacto sectorial: Transporte y Vivienda al alza

El análisis detallado de los datos revela que el grupo de transporte ha experimentado una subida interanual superior a un punto, situándose en el 6,2%. Este salto está directamente vinculado al incremento de los precios de combustibles y lubricantes. En paralelo, los costes asociados a la vivienda alcanzan una variación del 5,7%, empujados por un encarecimiento de la electricidad (8,4% interanual) y del gas natural (4,1%) muy superior al registrado en el mismo periodo del año anterior.

A nivel territorial, las consecuencias de esta subida son asimétricas. Cantabria lidera el impacto inflacionista con un 4,3%, seguida de Galicia (4,1%), mientras que Catalunya se sitúa ligeramente por debajo de la media estatal con un 3,5%. El menor impacto se ha registrado en Extremadura, con un 3%.

Intervención de Economía: 20 céntimos de bonificación al gasóleo en septiembre

Ante este escenario, el Ministerio de Economía ha anunciado la activación automática de la cláusula de salvaguarda contemplada en el plan de respuesta ante el shock externo de los precios. El detonante legal ha sido la variación interanual del gasóleo, que alcanzó el 15,7% en julio, superando así el umbral del 15% fijado por el Real Decreto-ley.

Como consecuencia directa, la rebaja del Impuesto sobre Hidrocarburos aplicable al gasóleo pasará de los 5 céntimos previstos inicialmente a 20 céntimos por litro a partir del mes de septiembre. Por el contrario, la gasolina, cuya variación se quedó en un 7,3%, no supera el límite legal y mantendrá la rebaja escalonada de 5 céntimos. Fuentes ministeriales defienden que este mecanismo actúa de manera «proporcionada», focalizando la protección fiscal donde la presión de los mercados lo hace estrictamente necesario.

Respiro en la cesta de la compra

El contrapunto positivo del informe del INE recae sobre los alimentos. La presión inflacionista no se ha contagiado a los productos básicos, cuya variación interanual se sitúa en el 1,6%, el nivel más bajo desde 2021. De hecho, la categoría de alimentación y bebidas no alcohólicas registró una bajada mensual del -0,7%, impulsada por el abaratamiento de frutas, hortalizas y legumbres.

Por su parte, la inflación subyacente —el indicador que excluye los elementos más volátiles como la energía y los alimentos no elaborados— se mantiene contenida en un 3%, apenas una décima por encima de los registros del mes anterior.