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Trump flexibiliza el embargo al petróleo ruso: un salvavidas para Putin que fractura la alianza con Europa

En un giro diplomático que evidencia las fricciones transatlánticas, Estados Unidos ha decidido mover ficha en el complejo tablero energético global. Con la vista puesta en mitigar los daños colaterales de la escalada bélica en Oriente Medio, la Administración Trump ha optado por relajar temporalmente las sanciones sobre el crudo ruso, una maniobra que ha levantado ampollas en los despachos de Bruselas y Berlín.

Donald Trump y Vladímir Putin en una imagen de archivo. El alivio de EE. UU. a las sanciones del petróleo ruso desata el enfado de la Unión Europea. (Foto: Brendan Smialowski / AFP via Getty Images)

Mientras la tensión entre Washington, Israel e Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, el Kremlin asiste a un escenario inesperado: las dinámicas de un conflicto ajeno están oxigenando su asediada economía, convirtiendo a Vladímir Putin en uno de los grandes beneficiados colaterales de la crisis en el Golfo Pérsico.

La ventana del Tesoro estadounidense: pragmatismo frente a presión

El Departamento del Tesoro de EE. UU. ha autorizado una exención temporal que permite a los mercados adquirir crudo ruso que ya se encuentre en tránsito marítimo (cargado hasta el 12 de marzo). Esta ventana, que permanecerá abierta hasta el 11 de abril, busca inyectar oferta en un mercado asfixiado por el bloqueo en Oriente Medio.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha intentado rebajar el tono asegurando que esta medida global —que amplía un permiso previo concedido a la India— no supondrá una inyección financiera crítica para Moscú, argumentando que el grueso de los ingresos rusos proviene de los impuestos a la extracción. Sin embargo, los mercados y los analistas no comparten este optimismo.

El impacto real en las cifras:

  • Ingresos disparados: Según el Centre for Research on Energy and Clean Air (Crea), Rusia está facturando una media de 510 millones de euros diarios por exportaciones de crudo y gas licuado en marzo.
  • Reducción del descuento: El crudo ruso, antes penalizado con rebajas de hasta 25 dólares frente al Brent, se vende ahora con un descuento de apenas 13 dólares.
  • Impacto de mercado limitado: A pesar de la medida, el barril de Brent se mantiene estable por encima de los 100 dólares, evidenciando que la liberación de estos cargamentos apenas cubre el equivalente a unos pocos días de exportaciones bloqueadas en el Golfo.

El enfado de Europa: un golpe a la seguridad continental

La decisión unilateral de Washington ha chocado frontalmente con la postura de la Unión Europea, que lleva cuatro años asumiendo un alto coste económico para desconectarse energéticamente de Moscú y aislar al régimen ruso por la invasión de Ucrania.

El canciller alemán, Friedrich Merz, no ha ocultado su malestar, calificando el levantamiento parcial de las sanciones como «un error». Merz ha subrayado que el problema actual radica en los precios y no en la escasez de suministro, cuestionando abiertamente las verdaderas motivaciones del Gobierno estadounidense.

La indignación es compartida en la cúpula comunitaria:

  • António Costa, presidente del Consejo Europeo, ha tachado la medida de «muy preocupante», advirtiendo que debilita la presión económica necesaria para forzar a Rusia a negociar una paz justa y pone en riesgo la seguridad de la región.
  • La Comisión Europea, alineada con su presidenta Ursula von der Leyen, ha sido tajante a través de su portavocía: «No es el momento de relajar las sanciones». Bruselas insiste en que Rusia ya es el principal beneficiario económico de la guerra en Oriente Medio.

Para Europa, el escenario actual dibuja una dolorosa paradoja: mientras el Viejo Continente asume el sobrecoste de importar gas natural licuado estadounidense para sobrevivir a la crisis, Moscú aprovecha la coyuntura para sanear sus cuentas a costa del petróleo, acumulando un excedente que podría superar los 6.000 millones de euros solo este mes.