Sociedad

Cae una red que simulaba llamadas de bancos y habría estafado cerca de 400.000 euros

Imagen de archivo de la Guardia Civil en un acto institucional en Madrid. Agentes de este cuerpo han detenido a 15 personas implicadas en una estafa de 400.000 euros mediante ‘vishing’. (Foto: Fernando Calvo Rollán / Wikimedia Commons).

La Guardia Civil ha detenido a 15 personas en una operación contra una organización dedicada al ‘vishing’, una modalidad de fraude telefónico en la que los delincuentes se hacen pasar por empleados de entidades bancarias para obtener claves, códigos de verificación o autorizaciones de pago. La investigación arrancó tras la denuncia de un club deportivo de Sant Joan d’Alacant que perdió más de 53.000 euros.

Alicante. Una llamada aparentemente urgente del banco, una alerta de seguridad y una petición para confirmar códigos. Ese era, según la investigación, el punto de partida de una trama que habría logrado estafar cerca de 400.000 euros a empresas, asociaciones y particulares en distintos puntos de España.

La Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal presuntamente especializada en estafas telemáticas y blanqueo de capitales. La operación se ha saldado con la detención de 15 personas, ocho hombres y siete mujeres de entre 19 y 55 años, vinculadas a una red que operaba de forma coordinada en varias provincias.

La investigación comenzó después de que un club deportivo de Sant Joan d’Alacant denunciara haber sufrido una estafa superior a 53.000 euros. Los autores habrían utilizado la técnica conocida como vishing, un fraude basado en llamadas telefónicas en las que los delincuentes se hacen pasar por responsables de seguridad bancaria para ganarse la confianza de la víctima.

Una estafa basada en la urgencia y el miedo

El método utilizado por la red seguía un patrón cada vez más habitual en las estafas bancarias. Los presuntos autores contactaban con las víctimas haciéndose pasar por personal de su entidad financiera y les alertaban de supuestos movimientos sospechosos o riesgos inmediatos en sus cuentas.

Esa sensación de urgencia era clave. Bajo presión, las víctimas acababan facilitando códigos de verificación o autorizando operaciones que creían necesarias para proteger su dinero. En realidad, esos pasos permitían a la organización acceder a los fondos o mover el dinero hacia cuentas controladas por la trama.

El fraude no se limitaba a una llamada aislada. Según las pesquisas, la organización funcionaba mediante una estructura repartida en diferentes células, con tareas diferenciadas para captar víctimas, recibir fondos y ocultar el rastro del dinero.

Cuentas puente, “mulas” y criptomonedas

Una vez obtenido el dinero, los fondos eran desviados a distintas cuentas bancarias vinculadas a la organización. Algunas de esas cuentas habrían sido facilitadas por terceras personas captadas expresamente para recibir y reenviar transferencias. En el argot policial, se las conoce como “mulas bancarias”.

La Guardia Civil ha identificado además a otras 15 personas que habrían actuado como intermediarias financieras al servicio de la red. Su papel consistía presuntamente en poner a disposición de la organización cuentas bancarias para dificultar el seguimiento del dinero.

Los investigadores también detectaron que parte de las cantidades sustraídas se transformaba en criptomonedas y se enviaba a plataformas financieras internacionales, una maniobra destinada a complicar la trazabilidad de los fondos y el bloqueo de los importes defraudados.

Víctimas en varias provincias

La operación ha permitido atribuir a la organización 26 delitos de estafa cometidos en diferentes puntos del país. Las actuaciones se han desarrollado en Alicante, Baleares, Barcelona, Castellón, Granada, Jaén, Madrid, Málaga, Murcia, Tarragona y Valencia.

Las víctimas no respondían a un único perfil. Entre los afectados figuran empresas, asociaciones y particulares, lo que evidencia la amplitud de este tipo de fraudes y la facilidad con la que los delincuentes adaptan el discurso a cada destinatario.

Gracias a la coordinación entre los investigadores y las entidades bancarias afectadas, se logró bloquear y recuperar judicialmente 20.000 euros correspondientes a una de las estafas analizadas.

Delitos investigados

A los detenidos se les atribuyen presuntos delitos de estafa continuada, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal. Las diligencias han sido remitidas a la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Alicante.

El caso vuelve a poner el foco en una modalidad de fraude que se ha extendido con rapidez: llamadas que aparentan proceder del banco, lenguaje técnico, presión psicológica y una petición aparentemente rutinaria para confirmar datos o códigos.

Las fuerzas de seguridad recuerdan que las entidades bancarias no suelen solicitar por teléfono claves completas, códigos de verificación ni autorizaciones urgentes para “proteger” una cuenta. Ante una llamada sospechosa, la recomendación es colgar y contactar directamente con el banco a través de los canales oficiales.