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La inestabilidad geopolítica dispara el precio del oro a un nuevo máximo histórico

El oro alcanzó en la víspera de Navidad un nuevo máximo histórico, superando por primera vez la barrera de los 4.500 dólares por onza. Con un alza acumulada cercana al 70% en lo que va de 2025, el metal precioso cierra su mejor año desde 1979, cuando sirvió de refugio durante la crisis del petróleo. A lo largo de este año, el oro ha registrado alrededor de 50 jornadas con récords históricos en su cotización.

Una dependienta en una joyería de Lianyungang (provincia de Jiangsu, China) acomoda joyas de oro para la venta, el 24 de diciembre de 2025. (STR/AFP)

Las expectativas de próximos recortes en los tipos de interés de Estados Unidos han contribuido significativamente a esta escalada. Tradicionalmente, la cotización del oro tiende a subir cuando baja el costo del dinero, ya que un entorno de tasas más bajas reduce el atractivo relativo de otros activos financieros y favorece a los valores refugio.

La incertidumbre internacional también ha desempeñado un papel clave en el rally del oro. Desde tensiones comerciales hasta conflictos armados en diversas regiones, muchos inversores han buscado la seguridad del metal dorado ante los crecientes riesgos globales. En particular, el aumento reciente de las fricciones entre Estados Unidos y Venezuela ha inquietado a los mercados, reforzando el atractivo del oro como activo de protección.

Otro factor determinante ha sido la fuerte demanda de los bancos centrales. Numerosas autoridades monetarias han intensificado sus compras de oro para diversificar sus reservas y reducir su exposición a la deuda estadounidense, impulsando así los precios. A esto se suman crecientes flujos de inversión hacia fondos cotizados (ETF) respaldados por oro, que han canalizado un importante volumen de capital hacia este activo a lo largo de 2025.

El elevado endeudamiento global es un elemento de contexto que también empuja al alza a los metales preciosos. La acumulación de deuda en todo el mundo ha llevado a algunos inversores a refugiarse en oro y otros metales ante el temor de impagos masivos o incluso de un colapso de divisas en las que están denominados muchos bonos soberanos. Paralelamente, la debilidad del dólar –que cierra su peor año desde 2017– ha proporcionado un viento de cola adicional al rally del oro, pues un dólar más bajo encarece las materias primas cotizadas en esta divisa y tiende a estimular su demanda.

La mayor gestora de renta fija del mundo, PIMCO, considera que la tendencia del oro tiene un futuro “brillante”. En un informe reciente, la firma destacó la sólida demanda de activos reales, el interés de los bancos centrales por diversificar y el renovado apetito por la compra física de oro como pilares que seguirán respaldando al metal. Según PIMCO, incluir oro en una cartera diversificada puede mejorar los rendimientos ajustados al riesgo y actuar como amortiguador durante períodos de incertidumbre macroeconómica.

El espectacular repunte de la cotización ha elevado el valor de las reservas oficiales de oro a nivel mundial a unos 4,03 billones de euros, según cálculos de la firma BestBrokers. Estados Unidos se mantiene como el país con mayores tenencias: al precio actual, sus lingotes están valorados en alrededor de 999.570 millones de euros, seguido por Alemania con aproximadamente 411.730 millones. Italia y Francia ocupan el tercer y cuarto puesto, con unos 301.300 y 299.500 millones de euros en oro respectivamente en sus arcas.

La demanda global de oro también ha sido excepcional este año. En el tercer trimestre de 2025, el consumo mundial de oro alcanzó 1.313 toneladas métricas, el mayor volumen trimestral jamás registrado, de acuerdo con el Consejo Mundial del Oro (World Gold Council). Entre los países que más aumentaron sus reservas a lo largo de 2025 destacan Polonia, Kazajistán y Brasil, líderes en compras soberanas del metal.

La plata no se ha quedado atrás en esta fiebre de los metales preciosos. El llamado “oro blanco” acumula en 2025 una revalorización de casi el 150%, superando incluso el desempeño del oro en términos porcentuales. En las últimas semanas, la plata se ha visto impulsada por la entrada de capital especulativo y por persistentes desequilibrios entre la oferta y la demanda, agravados por la posible imposición de aranceles sobre este metal industrial en algunos mercados.

Los fundamentos detrás del rally, tanto del oro como de la plata, parecen sólidos. “Los factores dominantes para ambos metales en este momento son la combinación de una demanda física sostenida y una renovada sensibilidad al riesgo macroeconómico”, explica John Feeney, analista de la distribuidora de lingotes Guardian Vaults, en declaraciones a Bloomberg. “Estamos viendo que el impulso alcista se refuerza en lugar de frenarse, lo que sugiere una convicción de fondo más que una simple euforia especulativa”, añade el experto, señalando que los inversores perciben motivos de peso detrás de la subida.

Otro protagonista que ha roto récords es el platino, un elemento crucial para las industrias automotriz y joyera. Este miércoles, el platino se disparó alrededor de un 4% en una sola jornada y superó por primera vez los 2.300 dólares la onza, su valor más alto de la historia. Impulsado por la escasez de oferta, el metal ha encadenado diez sesiones consecutivas al alza –su racha más prolongada desde 2017– y acumula cerca de un 160% de subida en el año. En las últimas semanas su escalada se aceleró además por interrupciones en el suministro desde Sudáfrica, uno de los principales productores mundiales.

De cara a 2026, los analistas advierten que la evolución del oro dependerá en buena medida del panorama económico y político, especialmente en Estados Unidos. El Consejo Mundial del Oro señala que si la economía norteamericana se desacelera y la Reserva Federal continúa recortando los tipos de interés, el oro podría mantener una tendencia alcista moderada el próximo año. Por el contrario, si las políticas de la administración Trump logran acelerar el crecimiento y reducir las tensiones geopolíticas, cabría esperar un aumento de los tipos y un dólar más fuerte, factores que ejercerían presión a la baja sobre el metal precioso. En resumen, incluso los lingotes de oro están sujetos a los vaivenes que depare el rumbo político desde la Casa Blanca.