Tribunales

Gina, la niña de cinco años sustraída por su padre, aparece sana y salva en Italia

Gina, la niña de cinco años cuya desaparición en El Prat de Llobregat (Barcelona) había sido denunciada como un caso de sustracción parental, ha sido localizada sana y salva en Italia. Los Mossos d’Esquadra –la policía autonómica catalana– informaron este jueves que la pequeña fue encontrada en la localidad italiana de Vitulazio, cerca de Nápoles, gracias a una estrecha colaboración con las autoridades italianas a través del sistema de cooperación policial SIRENE y con la ayuda de una agencia de detectives privados contratada por la familia materna. La menor se encontraba junto a su padre y familiares paternos en el momento del hallazgo. Tras la intervención policial, el progenitor fue detenido por las autoridades italianas y la niña quedó bajo custodia de los servicios de protección de menores, a la espera de ser devuelta a España.

Un coche patrulla de los Mossos d’Esquadra, la policía autonómica catalana. La cooperación internacional a través de SIRENE fue clave para localizar a la menor en Italia.

La madre de Gina confirmó la noticia mediante un mensaje en Instagram, donde precisó que su hija se encuentra actualmente en un centro de menores en Nápoles, a la espera de una resolución judicial que permita su retorno. “Gina ha sido localizada, pero está en un centro de menores en Nápoles, pendiente de que el tribunal resuelva. Todo está yendo muy lento y es horroroso”, escribió la mujer, manifestando la angustia por la dilación en el proceso para recuperar a su hija. Por el momento, la pequeña deberá permanecer bajo tutela de las autoridades italianas hasta que se completen los trámites legales para reunirla con su familia en Cataluña.

La desaparición de Gina ocurrió el pasado sábado 13 de diciembre, cuando su padre incumplió la entrega acordada de la menor. Aquel día, a las siete de la tarde, el hombre no se presentó en el punto de encuentro establecido para devolverla a su madre tras el fin de semana de visita. Según el régimen de visitas fijado por un juez, el progenitor tenía derecho a estar con la niña un fin de semana alterno (de viernes a domingo) sin pernocta –es decir, sin pasar la noche con ella–, y las entregas debían realizarse en un lugar supervisado. De hecho, los intercambios se llevaban a cabo frente a una comisaría de los Mossos d’Esquadra en El Prat, por petición del propio padre, como medida de seguridad. Al no devolverse la niña en la fecha prevista, la madre denunció la sustracción ante la policía al día siguiente, domingo 14 de diciembre.

A partir de la denuncia, los investigadores de los Mossos d’Esquadra activaron inmediatamente los protocolos de búsqueda tanto a nivel nacional como internacional. En primer lugar, se comprobaron sin éxito posibles paraderos del padre dentro de España –incluso en la provincia de León, donde el progenitor tiene allegados–, y ante la sospecha de que hubiese salido del país se dio aviso a las fuerzas de seguridad europeas. Mediante el canal SIRENE (la red de intercambio de información policial en la Unión Europea), la policía catalana coordinó esfuerzos con las autoridades de Italia, al tiempo que se alertó a Interpol ante la posibilidad de que el hombre intentara huir con la menor hacia Argentina (su país de origen). También se establecieron controles en aeropuertos y pasos fronterizos. Gracias a estas gestiones y a las pistas recopiladas por la agencia de detectives privada, se pudo rastrear el paradero de Gina fuera de España. Finalmente, unos diez días después de su desaparición, la niña fue localizada en territorio italiano: el 23 de diciembre las autoridades interceptaron al padre con la menor en Vitulazio, un municipio de la provincia de Caserta donde residen familiares paternos. La intervención concluyó con la recuperación segura de Gina y la detención de su progenitor.

Aunque hasta entonces el padre de Gina había cumplido durante más de un año con las condiciones impuestas para las visitas, la familia materna ya había expresado preocupación por el bienestar de la niña. La madre reveló que había denunciado al padre hace dos años por presuntos malos tratos psicológicos hacia ella y la menor, un proceso judicial que continúa abierto y tiene fijada vista para febrero de 2026. También interpuso posteriormente otra denuncia basada en comportamientos que la niña le habría relatado, pero esa segunda acción fue archivada al considerarse que no presentaba suficiente credibilidad. Pese a la falta de incumplimientos previos en el régimen de visitas, la madre sostiene que su hija “no estaba bien” y que sufría violencia vicaria –término que alude al daño emocional causado a través de un hijo para perjudicar a la otra progenitora– durante el tiempo que pasaba con el padre.

Durante los angustiosos días que duró la búsqueda, la familia de Gina autorizó la difusión de la fotografía de la pequeña en medios y redes sociales para facilitar su localización. Organizaciones como SOS Desaparecidos emitieron alertas con los datos del padre, y la madre apeló a la colaboración ciudadana, solicitando que cualquier persona con información llamase al teléfono de emergencias 112. La movilización social, junto con el despliegue policial, permitió recopilar pistas valiosas sobre el posible rumbo del fugitivo. Finalmente, la cooperación internacional dio sus frutos con el feliz hallazgo de Gina en buen estado de salud.

Ahora, la prioridad es agilizar los trámites para que Gina regrese cuanto antes a España y se reencuentre con su madre. El caso se trata oficialmente como un delito de sustracción de menores, figura penada por la ley. Por ello, además del procedimiento judicial pendiente por malos tratos, el padre podría enfrentar consecuencias penales por haber llevado a cabo la retención ilícita de su hija y su traslado fuera del país. Las autoridades españolas mantienen el seguimiento del caso en coordinación con la justicia italiana, a la espera de que el tribunal de Nápoles autorice la repatriación de la menor. Mientras tanto, Gina permanece protegida en un entorno seguro, y su familia materna aguarda con alivio y esperanza su retorno tras una odisea de casi dos semanas.

Meta descripción: Las autoridades catalanas localizan en Italia a Gina, una niña de 5 años desaparecida en El Prat de Llobregat tras un presunto caso de sustracción parental. La menor fue hallada sana y salva en Nápoles junto a su padre, quien ha sido detenido; ahora espera en un centro de acogida italiano a que la justicia autorice su reunión con su madre en España.