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El fracaso de la fusión con Estée Lauder arrastra a Puig a una caída del 14% en bolsa

Tienda de Estée Lauder. La ruptura de las negociaciones para una posible fusión con la firma estadounidense ha provocado un duro castigo a Puig en bolsa. (Foto: YAAMIFIYJW / CC BY-SA 4.0)

La compañía de cosmética borra en unas horas todas las ganancias acumuladas en el parqué desde marzo. Las exigencias de Charlotte Tilbury para vender el 100% de su marca, uno de los grandes escollos de la negociación.

Las acciones de Puig han sufrido un duro castigo este viernes. A media sesión, los títulos de la compañía se desplomaban un 14%, cayendo hasta los 15,15 euros, como reacción directa a la confirmación de que no habrá fusión con la multinacional estadounidense Estée Lauder.

Con este fuerte retroceso, la firma de perfumería y lujo pierde de un plumazo todo el terreno ganado en bolsa desde el pasado 23 de marzo, cuando empezaron a oficializarse los contactos. Antes de que se conociera la posible operación, la acción cotizaba en 15,57 euros y llegó a tocar los 17,59 en pleno apogeo de las negociaciones, una cifra que hoy queda muy lejos. La caída ha convertido a Puig en el farolillo rojo de un Ibex 35 que, por lo demás, transcurría con tono positivo.

La lectura que ha hecho el mercado al otro lado del Atlántico ha sido diametralmente opuesta. Tras confirmarse la ruptura, las acciones de Estée Lauder llegaron a repuntar un 10% en Wall Street. Muchos inversores norteamericanos veían con bastante escepticismo la operación, dudando de que la empresa estadounidense, actualmente inmersa en un complejo proceso de reestructuración interna, pudiera digerir la integración de la firma catalana sin dañar sus propias cuentas.

El obstáculo imprevisto: Charlotte Tilbury

Aunque los comunicados oficiales de ambas multinacionales definen las reuniones como «fructíferas», fuentes del sector apuntan a un escollo inesperado en la mesa de negociación. Charlotte Tilbury, fundadora de la reconocida firma británica de maquillaje, habría intentado renegociar las condiciones del acuerdo que cerró con Puig en 2020. La catalana posee actualmente cerca del 80% de esta marca, pero Tilbury aprovechó la coyuntura para exigir que le compraran el 20% restante y hacerse así con el 100% del capital.

De haber llegado a buen puerto, la fusión habría dado lugar a un auténtico titán del sector con un volumen de negocio conjunto cercano a los 17.300 millones de euros. Una estructura capaz de disputarle el trono mundial a L’Oréal, uniendo bajo un mismo paraguas emblemas como Carolina Herrera, Rabanne, Jean Paul Gaultier, Tom Ford o Clinique.

Tras dar carpetazo a las negociaciones, Puig reafirma su intención de seguir adelante en solitario. José Manuel Albesa, consejero delegado del grupo, ha querido enviar un mensaje de tranquilidad al mercado, recordando que la hoja de ruta estratégica de la compañía no cambia y que mantienen un ritmo de crecimiento superior al de la media del sector de la belleza prémium. Las cuentas de 2025 respaldan esta postura: Puig facturó 5.042 millones de euros (un 7,8% más) y registró un beneficio neto de 587 millones.