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Máxima tensión diplomática: Netanyahu expulsa a los delegados españoles y Sánchez exige sanciones a la UE

El conflicto entre Madrid y Jerusalén alcanza su punto de ruptura. El primer ministro israelí acusa a España de liderar una «guerra diplomática» y ordena la salida de sus representantes de la misión de paz en Gaza, mientras el presidente español reclama a Bruselas la suspensión del acuerdo de asociación con Israel.

Imagen de archivo del tenso encuentro mantenido en noviembre de 2023 en Jerusalén entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Aquella visita sentó las bases del actual choque diplomático. (Foto: Pool Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa)

La relación bilateral entre España e Israel ha entrado en una fase de hostilidad sin precedentes. Este viernes, Benjamín Netanyahu ha elevado el tono de forma drástica al acusar formalmente al Gobierno español de difamación y de alinearse con los intereses de «regímenes terroristas». Como represalia inmediata, el mandatario hebreo ha ordenado la expulsión de los representantes españoles del Centro de Coordinación Cívico-Militar (CMCC) en Kiryat Gat, el organismo multinacional clave para la futura reconstrucción y estabilización de la Franja de Gaza.

«No permitiré que ningún país libre una guerra diplomática contra nosotros sin pagar un precio inmediato», sentenció Netanyahu a través de un vídeomensaje, subrayando que España dejará de ser considerada un socio para el futuro de la región si mantiene su actual postura crítica.

La respuesta de Moncloa: el órdago del Acuerdo de Asociación

La reacción de Pedro Sánchez no se ha hecho esperar. Desde Barcelona, y poco antes de partir en viaje oficial hacia China, el jefe del Ejecutivo ha redoblado su presión sobre la Unión Europea. Sánchez ha solicitado formalmente a Bruselas que suspenda el Acuerdo de Asociación con Israel, apelando a que el país está vulnerando de forma «flagrante» las cláusulas de respeto al derecho internacional y a los derechos humanos contenidas en dicho tratado.

Sánchez ha sido especialmente crítico con lo que considera una «doble vara de medir» en la política exterior europea:

  • Coherencia con Ucrania: El presidente ha instado a los socios europeos a aplicar el mismo rigor que se mantiene frente a la invasión rusa de Putin.
  • Advertencia sobre el Líbano: Tras los últimos ataques israelíes, el mandatario español ha urgido a la comunidad internacional a actuar para evitar que «el Líbano se convierta en una nueva Gaza».
  • Desprecio al Derecho Internacional: Sánchez ha denunciado la «impunidad» con la que, a su juicio, actúa el gabinete de Netanyahu ante una cifra de víctimas en Gaza que ya supera los 72.000 fallecidos.

Una crisis de largo recorrido y ataques personales

El deterioro de la relación ha traspasado las fronteras de lo institucional para entrar en el terreno de la descalificación personal. El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, ha tildado de «absurdas y calumniosas» las últimas declaraciones provenientes de Jerusalén, donde algunos miembros del Ejecutivo israelí han llegado a referirse a Sánchez como «un completo don nadie».

Por su parte, el Ministerio de Exteriores israelí ha confirmado que la expulsión de los delegados españoles del centro de Kiryat Gat —centro estratégico impulsado por Estados Unidos para avanzar en un plan de paz— ya ha sido comunicada formalmente a Madrid y a la administración Biden.

El choque se produce en un momento de extrema delicadeza regional, con el Líbano bajo fuego y las negociaciones entre Washington y Teherán en un equilibrio precario. La exclusión de España de los mecanismos de coordinación sobre el terreno no solo supone un revés diplomático para Madrid, sino que fractura la unidad de los países europeos que supervisan el alto el fuego en la región.