Mundo

El fin del silencio: Musk, Gates y Aznar, al descubierto en los archivos definitivos de Epstein

El Departamento de Justicia libera 3,5 millones de páginas que desnudas las relaciones privadas del financiero. Desde los correos sobre «fiestas salvajes» de Elon Musk hasta los chantajes médicos a Bill Gates y los envíos a la Moncloa.

Vista de la isla Little St. James en las Islas Vírgenes, propiedad de Jeffrey Epstein, en una imagen tomada en 2013. Los nuevos documentos revelan que ese mismo año el financiero intercambió correos con Elon Musk sobre la logística para una visita y una «fiesta salvaje» en este lugar. (Foto: Navin75 / CC BY-SA)

La presa se ha roto definitivamente. Tras décadas de rumores, litigios y secretos blindados, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha hecho pública este viernes la mayor filtración de documentos sobre la red de tráfico sexual de Jeffrey Epstein. No se trata de un goteo, sino de una inundación: 3,5 millones de páginas, 2.000 vídeos y 180.000 imágenes que componen la radiografía final de la maquinaria de influencias del pederasta fallecido.   

El vicefiscal general, Todd Blanche, ha sido tajante desde Washington: se ha cumplido la ley de transparencia «sin proteger a nadie». Ni al actual presidente, Donald Trump, ni a los poderosos amigos que alguna vez compartieron órbita con Epstein. La orden ha sido la de «sobre-recolección» (over-collection), liberando todo material que no identifique directamente a las víctimas, lo que ha dejado al descubierto las miserias privadas de algunas de las mayores fortunas del planeta.   

La obsesión de Musk por la «fiesta más salvaje»

Uno de los golpes más duros a la reputación corporativa proviene de los correos electrónicos recuperados de 2012 y 2013 entre Epstein y Elon Musk. Mientras el magnate tecnológico ha insistido públicamente en que su relación fue superficial, los documentos revelan una familiaridad inquietante.

En un intercambio de noviembre de 2012, tras recibir una invitación a la isla privada Little St. James, Musk no preguntó por inversiones o filantropía. Su respuesta fue directa: «¿Qué día/noche será la fiesta más salvaje en tu isla?».   

Aunque los registros sugieren que la visita de enero de 2013 se canceló por problemas de agenda —Musk escribió «la logística no funcionará esta vez»—, la intención queda patente. Epstein, decepcionado, le respondió: «Tenía muchas ganas de pasar tiempo juntos con solo diversión en la agenda». Los archivos también confirman que el círculo de Epstein tenía acceso directo a las empresas de Musk, concertando almuerzos privados en las instalaciones de SpaceX.   

El chantaje a Bill Gates: «Chicas rusas» y secretos médicos

Si los correos de Musk exponen frivolidad, los de Bill Gates revelan una trama oscura de extorsión. Los nuevos documentos corroboran que Epstein intentó utilizar información íntima para manipular al cofundador de Microsoft cuando este se negó a participar en un fondo caritativo.

Los archivos incluyen borradores de correos de 2013 en los que Epstein, furioso, amenaza con destapar una presunta aventura de Gates con una jugadora de bridge rusa, Mila Antonova, cuyos estudios de codificación había pagado el propio Epstein.   

Pero el detalle más sórdido aparece en las notas personales del financiero. Epstein escribió sobre supuestos secretos médicos de Gates, alegando que el multimillonario le pidió ayuda para conseguir «antibióticos para dárselos subrepticiamente a Melinda [su entonces esposa]» tras haber contraído una enfermedad de transmisión sexual con «chicas rusas». Estas notas, descritas por el entorno de Gates como «absolutamente absurdas y falsas», dibujan a un Epstein que actuaba no solo como facilitador social, sino como un guardián de secretos tóxicos para atar a sus poderosos amigos.   

La conexión española: Los paquetes a Moncloa

El escándalo también cruza el Atlántico y aterriza en la política española. Entre las miles de facturas y recibos logísticos, ha aparecido el nombre del expresidente del Gobierno, José María Aznar.

Los documentos registran un pago de 1.050 dólares realizado por Epstein el 17 de octubre de 2003 a Shoppers Travel Inc., su agencia de viajes de cabecera, explícitamente a nombre de «José María Aznar». En aquel momento, Aznar apuraba sus últimos meses como presidente del Gobierno.   

Además, se han hallado recibos de FedEx que evidencian el envío de paquetería personal. En septiembre de 2003, un paquete salió de las oficinas de Epstein en Nueva York con destino al Palacio de la Moncloa, dirigido al «Presidente y Ana Aznar». Un segundo envío, en mayo de 2004, fue remitido a la calle Juan Bravo de Madrid, sede de la fundación FAES, cuando Aznar ya había dejado el poder. Aunque los documentos no especifican el contenido de los envíos ni sugieren ilegalidad alguna, confirman que el expresidente formaba parte de la selecta red de contactos a la que Epstein «cuidaba» con regalos y logística.   

La celda de la muerte y el final del secreto

Para acallar las teorías de la conspiración que rodean la muerte del magnate en 2019, el Departamento de Justicia ha incluido en esta entrega material gráfico inédito y perturbador. Se han publicado fotografías de alta resolución del interior de la celda del Centro Correccional Metropolitano donde Epstein fue hallado muerto, mostrando los nudos en las sábanas y la disposición del mobiliario el día del suicidio.   

Junto a estas imágenes forenses, los archivos contienen «grandes cantidades de pornografía comercial» y fotos personales incautadas en las mansiones del financiero. Para proteger a las víctimas, los fiscales han tenido que aplicar una censura quirúrgica, borrando los rostros de todas las mujeres que aparecen en las imágenes, tratándolas a todas, por defecto, como víctimas de un sistema de abuso industrializado.   

«Hay una sed de información que no creo que se satisfaga nunca», admitió el vicefiscal Blanche al cerrar la rueda de prensa. Con esta publicación masiva, Estados Unidos cierra judicialmente el capítulo de la transparencia, pero abre una nueva etapa de escrutinio público donde, por primera vez, los nombres de los poderosos aparecen sin tachaduras junto a los crímenes del depredador sexual más prolífico de la historia reciente.