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Indignación global: Israel desata una crisis diplomática al vetar la misa de Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro

El bloqueo policial al patriarca de Jerusalén para oficiar la ceremonia rompe el ‘statu quo’ histórico de los Santos Lugares. Líderes de España, Francia, Italia, Canadá y EE. UU. condenan la medida, mientras Netanyahu se escuda en motivos de seguridad.

Exterior de la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja. El histórico templo cristiano ha sido cerrado por las autoridades israelíes alegando motivos de seguridad. (Foto: Wikimedia Commons)

En un hecho que no se veía desde hace siglos, la celebración del Domingo de Ramos en el corazón del cristianismo ha sido suspendida. La policía israelí interceptó y obligó a dar marcha atrás al cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca de Jerusalén, y al padre Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa, cuando se dirigían a la Iglesia del Santo Sepulcro para oficiar la misa.

El incidente ha encendido las alarmas de la comunidad internacional y ha provocado una cascada de reproches diplomáticos hacia el Gobierno de Benjamin Netanyahu.

Un «grave precedente» para el Vaticano

El Patriarcado Latino de Jerusalén no tardó en emitir un duro comunicado, aclarando que los religiosos se desplazaban de forma privada, sin multitudes ni parafernalia procesional. Para la Iglesia católica, este bloqueo supone un «grave precedente» que falta al respeto a miles de millones de fieles en unas fechas cruciales.

Desde la plaza de San Pedro en Roma, el Papa León XIV aprovechó la homilía ante 40.000 personas para lanzar un contundente mensaje pacifista con la mirada puesta en Oriente Medio. Sin medias tintas, el pontífice advirtió que «nadie puede usar a Dios para justificar la guerra» y recordó que las oraciones no son escuchadas cuando «las manos están llenas de sangre».

Rechazo unánime de la comunidad internacional

La justificación de Israel, que enmarca la clausura de los lugares sagrados de la Ciudad Vieja (incluyendo la Mezquita de Al Aqsa y el Muro de las Lamentaciones) en estrictas medidas de seguridad que prohíben reuniones de más de 50 personas, no ha convencido a las potencias occidentales. La ola de indignación ha sido generalizada:

  • España: El presidente Pedro Sánchez tachó el acto de «ataque injustificado a la libertad religiosa», exigiendo a Israel respeto por el derecho internacional y recordando que la convivencia es imposible sin tolerancia.
  • Italia: La primera ministra, Giorgia Meloni, calificó el veto de «ofensa» a la libertad de culto. Como medida de presión, el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, convocó de urgencia al embajador israelí en Roma.
  • Francia: Emmanuel Macron alertó sobre la «preocupante serie de violaciones» que está sufriendo el estatus de los Lugares Santos, exigiendo garantías para el libre ejercicio de todas las religiones en la ciudad.
  • Estados Unidos: En un tono inusualmente crítico, el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, tildó la acción policial de «desafortunado exceso». Huckabee subrayó que las restricciones por seguridad están pensadas para multitudes, lo cual hace injustificable bloquear una ceremonia privada.
  • Canadá: El primer ministro, Mark Carney, expresó su decepción y recordó que estas acciones vulneran el statu quo histórico de Jerusalén.

El frágil equilibrio del ‘Statu Quo’

Lo ocurrido no es solo un problema de seguridad pública, sino un choque directo contra el delicadísimo statu quo formalizado en 1852 bajo el Imperio otomano. Este sistema milimétrico regula los espacios, derechos y horarios de las diferentes confesiones en Jerusalén. Cualquier modificación unilateral es vista como una provocación política de primer nivel.

Ante el aluvión de críticas, Benjamin Netanyahu ha intentado rebajar la tensión. El primer ministro israelí ha negado rotundamente cualquier «intención maliciosa», reiterando que la decisión respondió únicamente a la seguridad ciudadana. Además, ha prometido que las fuerzas de seguridad ya trabajan en un protocolo especial para permitir que los líderes cristianos puedan rezar en el Santo Sepulcro durante los próximos días de Semana Santa.