Tribunales

Trágico desenlace en el Somorrostro: Las cámaras y la autopsia confirman que la muerte del universitario James Gracey fue accidental

El juzgado descarta indicios de criminalidad tras analizar las grabaciones de seguridad y el informe forense, que atribuye las heridas del joven a su caída contra las rocas del espigón barcelonés.

James Gracey, el joven estudiante de 20 años de la Universidad de Alabama. Su desaparición en Barcelona ha concluido trágicamente tras confirmarse su fallecimiento accidental.

La investigación sobre la desaparición y posterior muerte del estudiante estadounidense James Gracey ha quedado esclarecida. Los informes preliminares de la autopsia y las diligencias policiales llevadas a cabo por los Mossos d’Esquadra han concluido que el fallecimiento del joven de 20 años, cuyo cuerpo fue rescatado este jueves a cuatro metros de profundidad en la playa del Somorrostro, se debió a un trágico accidente.

Sin indicios de criminalidad

El juzgado de instrucción en funciones de guardia de Barcelona ha recibido este viernes los primeros resultados forenses, los cuales son categóricos: se descarta por completo la participación de terceras personas. El cuerpo no presentaba heridas de arma blanca ni signos de defensa. Las lesiones documentadas por los forenses son plenamente compatibles con los traumatismos generados al golpear contra las rocas del espigón que separa el Port Olímpic del Somorrostro durante la caída.

Esta confirmación médica apuntala la línea de investigación liderada por la comisaría del Eixample. Según consta en el atestado policial, el sistema de videovigilancia de la zona costera captó el fatídico momento. Las cámaras registraron cómo Gracey se acercaba en solitario hacia el mar antes de precipitarse accidentalmente al agua. Esta prueba gráfica coincide con la versión aportada por varios testigos oculares.

La reconstrucción de su última noche

Gracey había aterrizado en Barcelona el lunes por la mañana procedente de Ámsterdam. Su objetivo era disfrutar de las tradicionales vacaciones universitarias estadounidenses conocidas como Spring Break. Esa misma noche, el estudiante salió junto a sus amigos al conocido local de ocio nocturno Shôko.

En torno a las tres de la madrugada, el joven se separó de su grupo. Sus acompañantes, al comprobar que no regresaba al apartamento turístico que habían alquilado en la Ronda de Sant Pere, interpusieron una denuncia por desaparición ante la policía autonómica, activando un dispositivo de búsqueda que concluyó trágicamente con el hallazgo del cuerpo por parte de la unidad subacuática.

El móvil, una línea de investigación descartada

Durante las primeras pesquisas, un detalle amenazó con enturbiar la hipótesis accidental: el paradero del teléfono de la víctima. El terminal fue localizado en poder de un delincuente habitual de la zona, quien aseguró a los agentes haberlo «encontrado». Sin embargo, los investigadores han desvinculado tajantemente este hecho de la muerte del joven, concluyendo que el hurto o pérdida del dispositivo no guarda relación directa con su precipitación al mar.

Conmoción en Estados Unidos

La noticia ha devastado a la comunidad de Elmhurst (Illinois), la ciudad natal de Gracey a las afueras de Chicago. El joven, que cursaba sus estudios superiores en la Universidad de Alabama, ha sido recordado por su entorno como un estudiante ejemplar. Su tía, Beth, declaró a la agencia Associated Press la profunda tristeza que asola a la familia, describiéndolo como «un buen joven católico del Medio Oeste, un estudiante brillante y un modelo a seguir para sus sobrinos».